13.05.2010
“Reforzar el papel del docente en la identificación y educación de los alumnos con altas capacidades intelectuales en Navarra”
Luis Cortés Briñol
Muy a nuestro pesar, la intención pedagógica en España ha sido la de “asimilar” al sujeto con alta capacidad intelectual o superdotación -así como con diversos talentos- al nivel medio del grupo. Es decir, se ha optado por que el ritmo del alumno o la alumna termine equiparándose al del resto de la clase. Así ha ocurrido hasta hace pocos años y como regla general.
En otros países, como EE.UU., existe una larga tradición en el estudio de la sobredotación intelectual y se ponen en marcha cada año multitud de iniciativas para el análisis y desarrollo de programas específicos para estudiantes con ese perfil. Nos llevan ventaja. Puede sonar duro pero la realidad es que la mayoría de los casos de superdotación pasaron desapercibidos en décadas anteriores -y hoy todavía- debido a la impericia y falta de atención de los docentes que, por desconocimiento, no supieron ver lo que tenían delante hasta que se presentaron los problemas. O ni siquiera entonces.
Como consecuencia, los índices de identificación eran bajísimos (cuando la estadística nos habla de capacidad muy superior en una proporción de entre un 1 y un 3 por ciento del alumnado.) Los profesores carecen en España de la formación necesaria para realizar las tareas de identificación pertinentes, de modo que se identifica poco y se identifica mal. Así, la detección queda en muchas ocasiones relegada al ámbito familiar y de amistad del niño o la niña. Por fortuna, la situación se va transformando poco a poco dentro de nuestras fronteras.
Cada vez los docentes están mejor preparados y tienen más en cuenta las necesidades específicas que el alumno demanda. Existen hoy día buenos profesionales que luchan por prestar una atención lo más cercana y personalizada a sus alumnos. Sin embargo, cuentan con grandes dificultades estructurales que impiden una observación y atención más detenida (clases con masificación de alumnos, mayor presencia de estudiantes extranjeros que suelen requerir un ritmo algo más lento para adaptarse, falta de iniciativas institucionales y gubernamentales, etc.).
En estas circunstancias la tarea del docente, quien suele detectar los casos en primera instancia junto con las familias, no resulta sencilla. Por otra parte, la dificultad intrínseca de la identificación juega en contra de los alumnos y hace peligrar su futuro académico y emocional. El porcentaje de alumnos con superdotación que fracasan escolarmente es alarmante.
Esto significa que aún siendo diagnosticados los casos, no sabemos cómo acertar con la actuación. ¿Aceleración de curso, apoyo curricular, colegios de “élite” exclusivos? ¿Cómo enfocar cada perfil? Cada caso ha de estudiarse personalmente con buen criterio, correspondiendo dicha evaluación a un profesional de la psicología y siendo la decisión última de los padres. Ello se logra con gran vocación, atención, competencia, respaldo institucional y dinero. Pero claro, no basta con tener ilusión por hacer un buen trabajo. Hay que saber hacerlo.
Propongo poner en Navarra un plan transversal de formación y sensibilización en la materia a docentes de toda la Comunidad. Navarra cuenta con varias de las iniciativas más eficaces en atención a la discapacidad de los escolares con las que contamos en el Estado. Una Comunidad que deje de lado tan importante potencial estará desperdiciando un recurso que no tiene precio. No olvidemos por tanto a ese otro perfil de alumno con necesidades educativas especiales: el más capaz. En el futuro, dará brío y aportará ideas creativas a su propio entorno.
Y eso, nos beneficia a todos.
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