Porque necesitamos garantizar el mantenimiento y la mejora de la prosperidad conseguida en Navarra en las últimas décadas:
1960-1975: a partir de la visión de un destacado grupo de empresarios navarros, la economía navarra, de estructura productiva básicamente agraria, se modernizó e industrializó, y consiguió atraer un gran volumen de inversión nacional y extranjera (el peso de la industria en el PIB regional pasó del 27% en 1960 al 38% en 1975).
1990-2004: alrededor de las energías renovables, la estrategia inteligente de otros emprendedores, acompañados por el Gobierno de Navarra, situó la economía de Navarra en el mapa mundial y dio lugar al reconocimiento internacional por hacer realidad un gran sueño (hoy en día, el 65% de la electricidad consumida en Navarra es de origen renovable).
2007: como consecuencia del constante crecimiento de los niveles de empleo y de calidad de vida Navarra se situó, en términos de renta per capita, en el puesto número 32 dentro del total de las 271 regiones europeas.
A pesar de estos indudables logros pasados, el actual modelo de desarrollo económico no garantiza el mantenimiento y la mejora de la prosperidad conseguida en Navarra:
En los últimos años, el aumento de la riqueza regional en Navarra ha sido debido de manera principal al crecimiento del empleo y en menor medida al avance generalizado de la productividad. A efectos de futuros crecimientos es necesario combinar aumentos de empleo con incrementos de productividad regional. Y estos últimos se consiguen básicamente a través de una mejor combinación entre mejoras tecnológicas, calidad del capital humano de los sectores existentes y cambio estructural hacia nuevos sectores de mayor productividad.
El salario medio de Navarra, uno de los correlatos de la renta per capita, es, al igual que ésta, elevado, y supone una barrera a efectos de atracción -o incluso mantenimiento- de nuevas inversiones industriales. En el medio plazo, los salarios de la región -y, por tanto, la renta per capita regional- sólo podrán seguir mejorando de manera sostenible a través de un incremento de la innovación, es decir, mejorando de forma más significativa la capacidad de nuestro capital humano y de nuestras empresas para dar lugar a nuevos o mejores bienes y servicios.
Por otra parte, resulta evidente que el carácter del mundo económico es cada vez más global (los mercados, los aliados y los competidores se encuentran más y más dispersos geográficamente) y que, asimismo, en ese mundo crecientemente global muchas regiones y países con los que es preciso competir cuentan con mejores tasas de aquellos aspectos (productividad e innovación) en los que Navarra se propone incrementar las suyas.
En definitiva, MODERNA se plantea porque Navarra necesita garantizar el mantenimiento y la mejora de la prosperidad de Navarra desde el incremento de la competitividad regional.